Introducción: próposito del libro
El libro se fundamenta en que conseguir dominar la mente permite vivir una vida próspera y ser más feliz, dejando de sufrir por aquellas cosas que no merecen la pena. La manera en la que conseguirá esto su autor, Marcos Vázquez, es através del desarrollo propio de una filosofía que tenga como base el estoicismo. A lo largo del libro se irán revelando virtudes y conocimientos estoicos, además de herramientas para cumplir con la promesa inicial.
Los primeros tres fundamentos que se presentan en el libro y que son responsables de mantener una vida sólida, son la claridad, la determinación y la disciplina.
Principios estoicos
Los principios estoicos son una serie de características generales de esta filosofía. Caracterizadas por su generalización, cosa que los hace aplicables a cualquier ámbito.
De manera resumida, el estocismo no es más que el camino que tiene como base la tranquilidad o ataraxia, recursos como las virtudes o areté; el destino es la felicidad o eudaimonia y la guía no es más que la filosofía como tal. Vamos a desglosar la información que acaba de ser presentada:
Las virtudes son aquellos pilares, aquellos fundamentos, aquellas bases imprescindibles que son responsables de una buena vida. El estoicismo diferencia cuatro valores principales:
- Sabiduría: consite en actuar con objetividad, actuar según lo que consideramos correcto, sin dejarnos llevar por nuestras propias creencias, emociones o ideas de los demás.
- Justicia: al hablar de la justicia tratamos de diferenciarla de la venganza, tratando de entender que, así como biológica y naturalmente, el ser humano es una raza que funciona en manada. Por lo que es un bien moral ayudar a los demás, pues en el fondo no dejas de ayudarte a ti mismo: «lo que no beneficia a la colmena no beneficia a la abeja». «Cuanto más fuerte es la manada, más fuerte es el lobo».
- Coraje: es la capacidad de afrontar la adversidad aún teniendo miedo.
- Disciplina: es la fuerza mental. La capacidad de no rendirse y de avanzar persistentemente en el camino.
La tranquilidad es lo que yo entiendo por la base de toda la filosofía. Es la raiz que permite florecer el resto de facultades. La definimos como el estado mental óptimo que nos permite acutar con virtud, algo así como la serenidad. No obstante, todo héroe presenta un villano contra el que combatir, y en este caso encontramos las pasiones, que eran definidas por los estoicos como aquellas emociones o deseos que nos impedían actuar con propiedad, pero para ello nos animaban a reflexionar y actuar a partir de un criterio justificado (reaccionar), en vez de actuar de manera impulsiva y equívoca (responder).
Bien, hasta ahora hemos estado hablando de actuar correctamente o con propiedad; en ningún momento he nombrado la palabra «bien» o «mal». Esto se debe a la dicotomía del control, que explica que todo aquello que sea bueno o malo estará dentro de nuestro control mental, en una zona de influencia. Designar como positivo o negativo algo externo a nuestro control mental, en la zona de preocupación, es condenarnos a una vida de insatisfacción, donde sufriremos siempre por algo que no depende de nosotros, por lo que estamos cediendo nuestra felicidad a cualquier elemento que le apetezca jugar con ella. Es mejor el hecho de aceptar y aprender de lo que no podemos controlar, comenzando a categorizarlo como eventos indiferentes aunque más o menos preferidos, y tomar conciencia de lo que sí podemos (nuestras percepciones y acciones).
Entre los indiferentes preferidos encontramos el placer, pero este hay que tratarlo con moderación y sencillez. Los estoicos defendían los buenos placeres, aquellos naturales, que respondían a necesidades propias del ser humano, como el sexo o la alimentación. Pero siempre con moderación. Sin llegar al extremo de privarnos de ello, pero tratándolo de modo que no nos consuman como una adicción, la responsable de la falta de libertad, porque sí, nosotros no somos libres por no tener normas o por no ser esclavos; somos libres al tener libertad mental, en el momento en el que nuestra mente no se ve escalvizada por las adicciones.
Finalmente, tener en cuenta que te conviertes en aquello en lo que prestas atención. Aprovecha esto para concienciarte de tus pensamientos, despreocuparte por el pasado o el futuro y vivir el momento presente. Ayudándote de herramientas estoicas, y sobre todo, visualizando con claridad, actuando con determinación y resistiendo con disciplina.
Visualiza con claridad
Consiste en tomar distancia y perspectiva y analizar nuestros pensamientos, acciones, emociones y perspectivas con objetividad y sin influencias. El objetivo de esto es que pongamos un filtro (análisis) entre el estímulo que despierta la emoción y la emoción, porque esta condicionará nuestra respuesta. Pero, si tan importante es la emoción, ¿cómo controlo tantas y tan diferentes? La respuesta es canalizando la emoción, entendiendo de donde procede y dirigiendo su impacto hacia donde nosotros queremos. El objetivo no es dejar de escuchar a nuestras emociones. Es tratarlas por un lado e impedir que interfieran con nuestros objetivos.
Frente al miedo solo hay dos posibles salidas, si puedes afrontarlo, prepárate, y si no, protégete. La ansiedad tiene origen al tratar de tomar control de aquello sobre lo que no podemos tomar control. La ira es el resultado de algo que no queríamos que sucediese y conviene actuar una vez que ésta haya desaparecido. La verguenza muchas veces resulta de nuestras creencias. El remordimiento no es más que el sinsentido de estar mal emocionalmente por haberlo estado alguna vez. La tristeza es algo normal y propio, pero que muchas veces alargamos más de lo que su estancia inicial indicaba. La envidia es positiva si nos motiva, pero mala si nos comparamos con los demás. El deseo conviene ser domado: nos hace pagar un precio mayor a largo plazo por una satisfacción a corto… Este es un pequeño viaje a través de algunas emociones, pero no sirve de nada entenderlas si seguimos alimentándolas de las siguientes maneras: si cultivamos unas creencias erronas sin estar dispuestos a cambiarlas, si las exageramos y catastrofizamos, si generalizamos, si solo vemos dos posibles soluciones (una buena y otra mala), si las vemos peores de lo que son, si quitamos lo positivo de algo, si tratamos de adivinar el futuro, si creemos que leemos mentes, si etiquetamos a las personas o las cosas o cuando creemos que algo debería ser de un cierto modo concreto.
Después de este inciso emocional, continuamos con la claridad. ¿Qué tipo de persona quieres ser? A raíz de tu respuesta convendría determinar tu propósito y tus valores, que son tu propio camino hacia la eudaimonia, y debes tenerlos claros. ¿Recuerdas los nombrados anteriormente? Sabiduría, coraje, justicia y disciplina son unos buenos compañeros de viaje. Ya estás bastante preparado para empezar tu viaje, pero no sabes hacia donde ir. Primero, debes definir el objetivo que ejercerá como el destino de tu viaje. Este objetivo debe ser específico, medible, alcanzable, realista y temporal, por lo que tu viaje deberá tener fecha de inicio y fecha de fin. Perfecto, ya tienes la mochila preparada, el destino claro y ganas más que de sobras; solo te falta establecer la ruta y ya podrás salir al mundo. Para ello deberás definir un plan. Acciones llevadas a cabo de manera repetida te acercarán cada vez más a tu destino, o lo mismo: construir hábitos.
Ahora sí, ya puedes empezar a caminar, y a medida que lo hagas, ves evaluándote, mira cuanto has caminado y cuanto has avanzado, el ritmo al que vas y plantea mejoras. Durante el camino te toparas con tormentas, calores extremos y grandes nevadas, así como también habrá días soleados. No los sufras, disfrutalos a su manera y aceptalos como una parte más del progreso.
Actúa con determinación
Te sorprendería la simplicidad de este apartado. Se basa todo ello en que actúes, que no dejes de caminar. Para ello requieres de tiempo, y el tiempo es nuestro bien más preciado. En tu vida gozarás de unas 650.000 horas, y cada una de las que pasa jamás volverá. Utilizálo correctamente y de manera selectiva. Algunos confunden la productividad con hacer muchas cosas, y no es cierto. Ser productivo o tener tiempo no es más que priorizar y destinarlo a acciones concretas. Si no tienes tiempo para aprender un nuevo idioma, puede ser por las cinco horas diarias que pasas mirando Instagram, cuando una sola hora diaria de ese tiempo podría ayudarte a dominar un idioma. Si no tienes tiempo para escuchar una conferencia o un podcast, hazlo cuando estés caminando. Siempre hay tiempo, pero tú decides en que destinarlo. Pero en caso de que estés dispuesto a ocupar ese tan importante tiempo, hazlo siguiendo el principio de Pareto y aprende o haz ese 20% de las cosas que te ayudarán a obtener el 80% de los resultados. No diversifiques toda tu atención. Pon el foco en eso que deseas, sin distraerte y pudiendo negarte a hacer algunas cosas. Priorízate y ten en cuenta que es lo que tienes que hacer, siempre con respeto hacia a ti y hacia los demás.
En este caso, el villano de la productividad es la procrastinación, responsable de ansiedad, estrés y varias emociones negativas más. Si te ves en esta situación, recuerda tus objetivos y ponte a trabajar. Si te cuesta mucho, prueba a destinar solo cinco minutos a esa tarea. Te será más fácil continuarla y acabarla. No intentes hacer mucho de golpe; debes pensar en grande pero actuar pequeño. Date tiempo, y poco a poco, con paciencia, sin estándares demasiado altos, las cosas irán saliendo. También te puede ayudar relacionar una acción con otra para ir encadenando acciones con hábitos. Por ejemplo, después de levantarme, beberé agua. O puedes simplemente darte una recompensa por cada acción positiva. Por ejemplo, después de hacer ejercicio veré un capítulo de mi serie favorita.
Todo proceso es más fácil si te encuentras rodeado de personas y elementos que te recuerden, motiven y ayuden a alcanzar aquello que deseas. De este modo es mucho más probable que alcances tu objetivo.
Después de todo lo que ha sido hablado hasta ahora, es muy probable que estés muy dispuesto a trabajar, pero así como es importante tomar acción, también lo es descansar; de este modo podrás retomar el trabajo de una mejor manera. El descanso siempre es bueno, siempre que hagas pausas en el trabajo para descansar y no pausas en el descanso para trabajar.
Finalmente, y para acabar con este apartado, entiende que nada te garantizará el éxito; si te preparas para un exámen, eres más propenso a aprobarlo y aumentas las posibilidades, pero nada te garantizará que ese día tengas un mal día y lo suspendas.
Resiste con disciplina
El hecho de resistir con disciplina consiste en afrontar los problemas de la vida como pruebas que nos ayudan a mejorar nuestra resiliencia y nuestra disciplina.
Para empezar, debes perdonar todos tus pecados y tener un buen autodiálogo contigo mismo. Critica el comportamiento y no a la persona. Eres totalmente responsable de lo que hagas, pero no te concivas culpable de ello. Tampoco te lamentes por la adversidad; al fin y al cabo, es el chocolate más amargo al masticarlo y el más dulce al digerirlo. Acepta que la adversidad va a estar ahí, siempre, y nada va a cambiar eso. No te molestes por algo que no prefieres. Además, es tu opinión al respecto del evento la que te enfurece, no el evento en particular. Es mejor mantenerse sereno e intentar usar el propio problema en beneficio propio. Sin embargo, pase lo que pase, saldrás más fuerte de lo que eras antes de la adversidad. (Si no puedes tú solo o te cuesta ayuda, la mejor decisión es pedir ayuda).
No caigas en la tentación: cada deseo es insaciable, y con tal de que los cumplas, tu mente te prometerá un placer que el deseo jamás te podrá dar, y por más veces que hagas ese deseo realidad, este no desaperecerá; solo reducirá su influencia durante un tiempo. No cedas ante la tentación, pues la consecuencia suele ser peor que el placer inmediato. Si puedes, distanciarte a nivel cognitivo y emocional del deseo, desmontándolo: una galleta no es más que un conjunto de harinas altamente refinadas y asquerosas grasas, por ejemplo. Si te sirven pan en el restaurante y en el fondo no lo quieres, relaciona esa acción con tu negación a él. Y sí hay algo que te recuerde o te motive a cumplir con tu deseo, evítalo, cambia las galletas de lugar o el mando del televisor.
Si has decido ser exitoso, préparate para ser criticado. Es un proceso no muy bien visto en la sociedad, y las personas se lo tomarán de manera inconsciente como una amenaza, moviéndose para evitar que te desvíes de sus creencias, destitulándolo. Si no te molesta que te ladre un perro, no dejes que te moleste un insulto de igual importancia.
Finalmente, lo más importante que debes saber para poder resistir con disciplina y así culminar las tres facultades que te llevarán al éxito (visualizar con claridad, actuar con determinación y resistir con disciplina), es que no sirve de nada lo mucho que sepas si no lo pones en práctica y que todo llega en su debido momento; los caminos son más largos de lo que creemos.
Armamento estoico: herramientas útiles y prácticas
El estoicismo es una filosofía a adoptar y completar, defendida por técnicas que ayudarán a todo su practicante a adoptarla.
- Visualización negativa: Pensar en lo que podría salir mal nos puede ayudar a aceptar lo indiferente, a prevenir lo que no queremos, a preparar una mejor respuesta, a disminuir el impacto, a evitar adaptarnos a lo que nos hace feliz y poder disfrutarlo por un tiempo prolongado, y a reducir nuestra preocupación.
- Memento Mori: Consiste en recordarnos que moriremos algún día, que no tiene sentido preocuarnos por ir allí de donde vinimos. Vivir 100 años no es vivir más que 50 si no se ha hecho mejor.
- Incomodidad voluntaria: Es privarse de la comodidad para adaptarse a posibles cambios, aceptar la incertidumbre, hacer de las cosas algo positivo, reducir la dependencia y apreciar lo que se tiene.
- Contemplación del sabio: Como ya he hablado en mi blog, no está de más tener un referente. Una guía en el que podamos pensar para actuar así como actuaría él y adoptar su manera de resolver las cosas y de actuar a lo que aspiramos.
- Distanciamiento cognitivo: Es posible dividir la emoción de la acción y manejarla por separado. Descompón los elementos, como ya dijimos: una galleta no es más que harinas altamente refinadas y asquerosas grasas. Mira tus problemas como si fueran los del vecino, no te sucumbas en ellos, y hazte entender que el tiempo que vives no es más que una porción insignificante en el universo y que tu impacto jamás será tan grande como para cambiar el curso del espacio-tiempo.
- La vista desde arriba: Imagina que estás dando una vuelta por tu ciudad y que una persona está viendo toda la superficie de esa ciudad desde un globo aerostático, ¿crees que podrá verte y se centrará en lo que tú haces?
- Gratitud: El savoring es la habilidad de disfrutar todo pequeño acontecimiento por pequeño que sea, agradeciéndolo y siendo feliz por su mera existencia.
- Repetición de preceptos: Repitete los conceptos estoicos hasta que los tengas completamente asumidos. Frente a situaciones adversas, planteate preguntas como: ¿Importará esto de aquí a diez años? ¿Qué haría Séneca en mi situación?
- Preparación y reflexión: Empieza el día preparándote para aquello que puedas enfrentar y acabarlo analizándolo como si fuese un juicio, pero sin culpa.
- Diario: Ten uno en el que puedas expresarte, analizar y preparar todo lo que desees; es donde plasmarás y mejorarás tu viaje.
Ya no necesitas nada más. Tú decides, quedarte como estás o actuar.

