Antes de empezar, quiero dejar claro algo importante: este artículo te va a ser útil tanto si quieres marcar goles —da igual si eres delantero, centrocampista o defensa— como si eres portero y quieres aprender a detenerlos. Aun así, va más orientado a los puntas, los que viven del gol. Así que, si juegas al fútbol, presta atención, porque al final de este artículo vas a descubrir cuál es la forma más sencilla de batir al portero, y también cómo puedes defenderte de ella si estás bajo palos.
El disparo que me complicó la vida como portero
Desde el primer momento en que empecé a jugar como portero, hubo un tipo de golpeo que me resultaba especialmente incómodo. No era el más potente, ni el más colocado, pero sí el más complicado de leer y de detener. Me exigía estar muy atento, reaccionar rapidísimo, tener experiencia y reflejos afilados… y aún así, me metían muchos goles de ese estilo.
Durante mi primer año encajé bastantes. No entendía por qué me costaban tanto. Hasta que un día, viendo esos típicos vídeos de YouTube con los mejores goles de la liga, me topé con algo curioso. Benzema, máximo goleador de la temporada 21-22, marcaba muchísimos goles con un estilo poco ortodoxo. Nada espectacular, nada de escuadras o chilenas. Pero goles, goles y más goles.
Y ahí me cayó la ficha: la clave estaba en el bote.
El disparo botado: el verdadero dolor de cabeza para un portero
Quizás el título del artículo te hizo pensar que el disparo perfecto es el que va a la escuadra. Y sí, esos son imparables… pero también muy difíciles de ejecutar. No puedes confiar en clavarla siempre ahí arriba.
Pero hay un golpeo que sí puedes repetir y que es tremendamente efectivo: el balón que bota justo antes de llegar al portero.
No es un disparo raso, ni es alto. Es un golpeo medio, potente, que rebota en el suelo antes de alcanzar la portería. Parece simple, pero es letal.
¿Por qué? Porque cuando el balón bota, cambia ligeramente su trayectoria, sobre todo en altura. Los porteros leemos dos cosas: la dirección y la altura del disparo. Si la altura cambia en el último segundo, tienes que reaccionar en milésimas de segundo. Y eso lo hace mucho más difícil de parar o de blocar.
Y si el campo está mojado o congelado… peor aún. El balón acelera tras el bote, lo que convierte ese disparo en un auténtico misil. Es como si el balón recibiera un segundo golpeo, un efecto inesperado. Algo así como los tiros encadenados de Inazuma Eleven.
¿Quieres marcar más goles? Aprende a hacer esto bien
Si eres jugador y quieres sacar provecho de este tipo de disparo, golpea con potencia, pero no apuntes directamente al suelo. La idea es que el balón bote justo antes de llegar al portero, así que todo dependerá de la distancia. Si estás más lejos, golpea más alto. Si estás cerca, más bajo. Pero siempre con fuerza.
Y no solo funciona con disparos normales. Este truco se aplica también a voleas y cabezazos. En este tipo de jugadas, el portero tiene menos tiempo para reaccionar, porque ya tiene que bajar su centro de gravedad… y luego subirlo de golpe. Es muy difícil de defender. Prácticamente un gol asegurado.
Mira este vídeo y verás a lo que me refiero:
👉 Ejemplo de disparos botados
¿Y si eres portero? Así puedes detenerlo
Ahora bien, si tú estás bajo palos y quieres evitar que te marquen con este tipo de disparo, te lo voy a decir desde ya: no vas a hacer una parada de postal. Pero sí vas a hacer una parada efectiva, y eso es lo que cuenta.
Si el disparo va centrado, agacha el cuerpo y bloquéalo con el pecho, cerrando los brazos en caja. Es decir, atrápalo entre los brazos y el torso para evitar el rebote. No es la parada más bonita, pero es segura.
Si el disparo va lateral, tienes que hacer algo diferente. Aquí se trata de tirarte y usar una mano como techo. Así, cuando el balón suba tras el bote, chocará contra tu mano y quedará muerto delante tuyo. Eso te permite blocarlo a dos tiempos, de forma segura.
En resumen…
Este tipo de disparo es como ese truco sucio que nadie te enseña, pero que marca la diferencia entre meter o no meter gol. No necesitas potencia de Haaland ni precisión de De Bruyne. Solo entender cómo funciona el bote… y usarlo a tu favor.
Y si eres portero, más vale que lo entrenes. Porque no importa lo bueno que seas: si no estás preparado para este tipo de disparos, te va a complicar la vida.

