Cierro una etapa: balance de mi temporada 25/26
Acaba de darse por finalizado el Mundial y los clubes de fútbol profesional ya han empezado sus pretemporadas con la mirada puesta en la temporada 26/27.
Sin embargo, los que todavía no gozamos de la gloria del fútbol profesional seguimos trabajando durante la off-season y terminando de cerrar la temporada pasada. Ese, al menos, ha sido mi caso.
No ha sido hasta esta semana cuando finalmente he podido darme de baja del club en el que he jugado durante los últimos cuatro años. Un club en el que empecé a jugar al fútbol como portero y en el que, en gran parte, considero que comenzó este camino hacia la cima del fútbol.
El 24 de agosto empieza una nueva etapa en mi carrera deportiva.
No deja de ser un pequeño salto de categoría y un cambio de club, pero lo afronto con muchísimas ganas e ilusión. Llego con la intención de seguir creciendo, competir y mejorar los resultados de la temporada que acaba de terminar.
Pero antes de mirar hacia delante, toca mirar atrás.
Para poder mejorar necesito ser consciente de cuál ha sido realmente mi rendimiento durante este último año. Por eso quiero compartir en este blog un pequeño análisis de los datos y, sobre todo, de las sensaciones que me deja la temporada 25/26.
Es mi manera de cerrar definitivamente el curso y también mi etapa en la UCF Santa Perpètua para, ahora sí, poner mente y cuerpo en lo que viene: un nuevo reto.
Mi rendimiento durante la temporada 25/26
Pese a haber competido en la categoría más baja posible, Juvenil Segona Divisió, he disputado menos minutos de los que esperaba al comenzar la temporada: aproximadamente el equivalente a siete partidos.
El míster prefirió durante buena parte del año a mi compañero por delante de mí, algo que se hizo especialmente evidente durante los primeros partidos de liga.
Mi llegada tardía al equipo tampoco me permitió disponer de demasiado tiempo para ganarme su confianza y, precisamente en los encuentros más importantes, aquellos en los que nos jugábamos el ascenso, fue cuando más banquillo me tocó chupar.
Aun así, me he sentido muy cómodo dentro del equipo.
He tenido compañeros espectaculares, he compartido grandes momentos con ellos y he disfrutado muchísimo cada vez que he tenido la oportunidad de saltar al campo.
Y, pese a no haber contado con todos los minutos que me habría gustado disputar, tengo la sensación de haber hecho una gran temporada.
He estado presente en el juego aéreo, he participado en la construcción del juego desde atrás y he conseguido ser resolutivo en acciones importantes.
Todo ello acompañado de una de las características que más define mi manera de entender la portería: la comunicación.
Hablar, ordenar, corregir, animar y mantener al equipo conectado desde atrás forman una parte fundamental de mi juego.
Creo que durante esta temporada he conseguido transmitir confianza tanto a mis compañeros como a la grada desde la portería. Y, personalmente, es una de las cosas que más valoro del año.
Los números de mi temporada
En cuanto a estadísticas, durante aproximadamente 650 minutos de juego he encajado ocho goles.
Eso supone una media de:
1 gol recibido cada 81,25 minutos.
Evidentemente, los números nunca cuentan toda la historia de un portero. Hay contextos, partidos, situaciones de juego y acciones que una estadística difícilmente puede reflejar.
Pero sí sirven como referencia para analizar el rendimiento, detectar aspectos que mejorar y establecer un punto de partida para la siguiente temporada.
Una temporada de crecimiento
En definitiva, la 25/26 ha sido una temporada en la que no he tenido tantas oportunidades como me habría gustado, pero sí una temporada en la que he crecido tanto como jugador como persona.
Ha sido un año en el que me he sentido muy cómodo dentro del equipo y en el que, cuando he tenido la oportunidad, he podido jugar al fútbol de la manera en la que me gusta hacerlo.
Me llevo experiencias, aprendizajes, buenos momentos y personas.
Ahora toca cerrar esta etapa, agradecer todo lo vivido y centrarme completamente en lo que está por venir.
Se termina mi etapa en la UCF Santa Perpètua.
Empieza un nuevo reto.
Y las ganas de seguir creciendo son mayores que nunca.
Gracias a todos mis compañeros por este gran año.
